Cuenta la historia de como Nelson Mandela unio sus esfuerzos con el capitan del equipo de rugby de Sudafrica, François Pienaar, para ayudar a unir el pais.
El recien elegido presidente Mandela es consciente de que su nacion sigue estando dividida tanto racial como economicamente debido a las secuelas del Apartheid. Creyendo que puede unir a su pueblo a traves del lenguaje universal del deporte, Mandela apoya al desamparado equipo de rugby de Sudafrica cuando, con pocas probabilidades, participa en el Campeonato Mundial de 1995.